Diciembre 22  (un día al revés… paso de la frontera a Chile)

Hemos llegado a un pueblo llamado Chiu – Chiu al cual hemos llegado siendo las 10 de la noche (hora chilena… no se olviden de ahora en adelante). Con polvo hasta desde la cabeza hasta los pies… cansados de un viaje que, pensábamos que nunca se iría a acabar, pero acá estamos en un hostal que conseguimos con la ayuda de un compadrito de enfrente del hotel que nos quiso cambiar 20 dólares, pues no teníamos una sola moneda de Chile, así es que con 10000 pesos chilenos pagamos la habitación que costaba 8000 y los otros dos mil fueron para pagar el desayuno – almuerzo – comida… pues no hemos comido nada durante todo el trayecto, son cerca de 250 kilómetros desde la frontera hasta el pueblo donde estamos, lleno dee….. nada, solo paisaje… grandes montañas empinadas que sobresalen entre la cordillera y una carretera que no tiene asfalto y se confunde con el matiz de los campos aledaños… 9 horas en este trayecto… arduo para la colita, los riñones, la cabeza y el resto de cuerpo, lo único que nos daba moral de continuar a una velocidad de 25 k/h, eran un par de ciclistas extranjeros que escalaban el mismo tramo en sentido contrario… a esos si nos les quitamos el sombrero… creíamos que nunca llegaríamos, La Poderosa sin limites en el camino y el transcurrir consume gasolina, elemento preciado en estos caminos y que no se consigue, solo hasta llegar a Calama, pero que a mitad de nuestro camino se nos terminaba… será que nos tocara acampar y esperar a un lugareño o trabajador de las minas de boro que se encuentran a nuestro paso, minas que surgen de los salares… comunes en esta región… de modo que nos vendiera gasolina para seguir el recorrido???, solo hasta llegar a un campamento, unos buenos amigos chilenos se desprendieron de 10 litros del combustible y nos lo regalaron con aprecio… bueno ya con esto podremos llegar… Pero ustedes no saben lo que es pasar lentamente por una carretera solitaria y llena de polvo, desde que nos bajamos del tren que nos dejo en Avaroa, el limite de Bolivia hasta el primer pueblo que se encuentra en chile, desesperante, agotador, sucio, asfixiante, pero no es nada para unos guerreros como nosotros… todo hace parte del paseo… sin agregarle el desgaste que se crea al pasar la frontera incluso en el vació del estomago sin alimentos,  pues bajar la moto del vagón del tren es una odisea de conseguir tablas, manipularla y pedir ayuda a los trabajadores del sistema, porque eso no es tarea de ellos, en un sol de medio día que esta mas cerca de nosotros por estar a una altura de 3800 metros y sin agua y sin lugar donde comprar… el plan perfecto para que una mujer se desenamore de cualquier hombre… de pronto lo podemos intentar con Paolita Turbay… de pronto puede funcionar… pero no se lo recomendamos a nadie… la fuerza para bajar la moto la sacamos de donde no había porque el único tramo que hemos dormido es en el tren desde que partió a las 7 de la mañana desde Uyuni hasta la frontera. Tren que debia partir a las 3 de la mañana, pero que en realidad por atrasos de otro tren que se dirigía a la frontera con Argentina y la acomodación de vagones para nuestro tren se retardo demasiado, no es justo, es una noche interminable, se supone que a las tres de la mañana el transporte partiría, justo a tiempo como en una aerolínea… pero no, si nosotros al suponer que salía a esta  hora, nos quedamos en la estación desde las 11 de la noche del día anterior, durmiendo sobre las escalas, sobre las sillas, donde el cuerpo se pudiese moldear a los cuadrantes de la arquitectura, difícil dormir, cuidar de las pertenencias, del frió y de no dejar pasar el tren, todo saldrá bien? Solo son las 2 de la mañana y por mucho cansancio que tengamos luego de visitar el salar de Uyuni, no hay como conciliar un solo minuto de descanso, el alivio es que hemos comido bien, pero… será que desayunaremos, almorzaremos y comeremos hoy 22 de diciembre??? Todo se lo dejamos al destino del día, al fin y al cabo hoy es un día al revés.

 

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