Noviembre 27

Madrugada de 8 ó 8:30 de la mañana, compramos un reloj despertador en Trujillo, siempre está predispuesto para las 7 de mañana, pero el motosito se nos pega por una hora más.
Desayuno en un café cualquiera de la ciudad, maluco y costoso… nos consagramos a visitar los palacios de Huaraz y nos dirigimos unos 100 kilómetros al norte, es decir hacia el mismo lugar que queda nuestra tierrita, mas vale que esta sea la única vez que nos devolvamos. Pues así es que conocemos protuberantes paisajes y nos tomamos fotos en los mejores fondos que se pueden ver en cualquier postal, solo que esta vez los protagonistas somos nosotros. Bueno luego de una hora y media de recorrido, llegamos al canon del pato “silencio zona de derrumbe” advierte un letrero al costado de la carretera, los pelos se ponen de punta y el precipicio a los lados hace perder el sentido del equilibrio y el vértigo aumenta a cada paso. Treinta y nueve túneles hay que sortear para llegar a una hidroeléctrica que lleva unos buenos años de ser edificada abajo del cañón, entonces, bajamos al pueblo a tomar coca cola, a divisar el panorama y quitarnos las chaquetas porque el calor que hace nos esta calentando por dentro.
De regreso hacia el sur, es decir de nuevo a Huaraz, nos desviamos en el pueblo de Yungay para llegar a los lagos de Llanganuco, los cuales están postrados entre los nevados de Huascaran y Huandoy. Un verde esmeralda brota de las profundas aguas, que a su vez combinan con café, negro y blanco de las montanas. No hace tanto frió porque estamos en un clima incierto, algo caluroso, pero en la sombra, cuando las corrientes de aire bajan de la cordillera, se puede sentir que el frió congela lentamente los pies.
Antes de entrar al pueblos de Yungay nos encontraos a un par de españoles en bicicleta con rumbo a Huaraz, nosotros nos demoramos unas dos horas y media en visitar el parque nevado, cuando regresamos y llegábamos a Huaraz, nos encontramos de nuevo a los ciclistas… Heee esos manes si sin unos berracos, nosotros aunque tengamos patrocinio y pagina de Internet completamente gratis, no haríamos esa vueltita.
Este mismo día pensábamos visitar otros nevados pero llegamos algo tarde y cansados, recorrimos alrededor de 260 kilómetros, hheee ya esta bien para las nalgas. Así es que conseguimos un lugar para comer y nos regresamos rápidamente al hostal.

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