Marzo 24 (El crucero de la amaca)

La levantada fue al tiro, salimos a comprar una maleta donde guardaremos las cosas que necesitamos a la mano en el barco, las demás maletas estarán guardadas con el capitán de la nave; entonces solo necesitamos la toalla, el jabón, una camiseta, el cepillo, crema dental y una chaqueta… nada de bóxer, pantalonetas, medias o talco… esas cosas son secundarias, nos imaginamos que todos vamos a oler a lo mismo.
Y como nos dice la vendedora de boletos, llegamos a las 9 de la mañana para embarcar la moto y nosotros también, obviamente, pero cuando fuimos a entrar la moto al muelle de carga, los directores de la aduana dice que solo puede ingresar una persona, que la otra debe esperar para entrar por la puerta de personal a eso de las 3 de la tarde… que espera tan maluquita, pero no se puede hacer nada mas. En ese momento decidimos que Julián se concentraria con la moto y que Harvey iría a comprar el jarabe para dormir junto con los otros víveres, los cuales comprenden 2 botellas de cachaza, chocolatinas, frutas y coca cola. La patoniada para ir al supermercado fue intensa, aparte que las calles están llenas de indigentes y no se ven policías, pero todo sea por la aventura, mientras tanto Julián pelea con los cotereos para que le rebajen la montada de la moto en el barco, pues el muelle esta a 3 metros de la plataforma del barco y el costo es de 50 reales.
Siendo las dos de la tarde y los dos tenemos hambre, los ojos nos faltan para ponerle cuidado a la moto, a los maletines y a la cachaza, que se pierda los maletines pero no el licor y en este preciso momento llegan a un acuerdo, lo único que no se ve es a Julián, el no quiere ver y mejor se esconde, harvey se ubica en posición de camarógrafo y queda para el recuerdo el video de cómo la poderosa flota por los aires con el rudo y la descarada manipulación de los coteros… lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta.
De un modo u otro Julián se las arreglo para guardar las maletas en un lugar seguro, fijar la moto al barco y colgar las hamacas, esta obra de arte, fue producto del encanto que sostuvo durante una conversación con dos nenorras de 65 años, no acumulados, cada una tenia dicha cantidad, ellas sin dudarlo le separaron un campito y le invitaron a comer algo mientras el barco se dispone a partir. A las 3 de la tarde, por fin Harvey puede pasar al muelle e ingresar a la embarcación, junto con el una gran cantidad de extranjero que esta en tour por el Amazonas, ellos ya tienen sus espacios reservados y nosotros también.
Esto en cuestión de dos horas se lleno de hamacas, de harina y de gente de todas partes, brasileros mezclados con extranjeros, todo parece un hacinamiento, todo parece de locos e incluso nos reímos por la situación tan peculiar y nos disponemos a disfrutar.
Recorrimos el barco, para ver el ganado, nada que ver y a eso de las 7 de la noche un gordito como la imagen publicitaria de las llantas michelín, suelta las amarras, los europeos destapan champaña y nosotros nos despedimos de los vendedores ambulantes del muelle.
Nos tomamos unos cuantos tragos de cachaza para poder dormir, la amaca esta demasiado arqueada pero los tragos hacen que nos se sienta y en cuestión de minutos estamos durmiendo… bienvenidos al crucero de las hamacas…

 

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