Marzo 2 (Parati... y un nuevo amigo americano)

Salimos temprano del hotel, pero el calor era insoportable, así que luego de fijar las maletas a la moto y recibir un regaño por parte del los agentes de trancito de la ciudad, todo por subir la moto sobre el anden; nos tomamos un refresco y comenzamos de nuevo la aventura hacia el norte de Brasil.
La vía cambia, hay una gran cantidad de colinas que mueren en el mar y la ruta va siempre paralelo a las playas, pero con la gran majestuosidad de poder disfrutar de los colores del agua desde las alturas de dichas colinas... pasamos por muchas playas, verdaderamente encantadoras, allí cualquier persona quisiera construir su propio paraíso, pero desafortunadamente nosotros solo las podemos ver, porque si en cada playa de estas paráramos... entonces a Colombia llegaríamos el próximo siglo.
Al fin llegamos a Parati un pueblo aun estancado en el tiempo, con mucha arquitectura Portuguesa, muchos extranjeros y sus calles transitadas por un sin numero de personas del lugar, las cuales deben saltar entre piedra y piedra de la vía, pues su construcción contiene piedras grandes entre si.
Mientras estábamos averiguando hospedaje y en los centros de información turística, un americano se nos acerca y pregunta sobre el viaje en moto, así que de nuevo la retahíla de siempre y al final de cuentas nos quedamos de ver para seguir hablando del viaje y de motos, porque el también viene en moto desde los Estados Unidos y lleva cerca de un año y medio por tierras ajenas, claro que también se quedo en Argentina como 6 meses con una noviecita...
Los tres dimos una vuelta por el pueblo y luego nos fuimos a tomar cerveza a la playa, pero el problema de ir a la playa es que no se pueden llevar cigarrillos, allí todos son aladinos, solo esperan a que uno saque el paquete y todos caen como abejas al panal para pedir un cigarro.
Allí entre todos contamos las aventuras y como Roberto esta viajando solo y también va para Río de Janeiro, quedamos de vernos en la mañana para que continuemos juntos.
Ya acercándose la noche caminamos para sacarnos las cervezas de la cabeza y buscamos algo de comida... hoy tradicional hamburguesa con cerveziña y para la cama porque hay que madrugar para llegar a Río en horas de luz.

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