Marzo 11 (Al fin... Salvador Bahía)

Luego de torturantes 1700 kilómetros desde Río de Janeiro, llegamos a la ciudad de Salvador en Bahía, llegamos temprano luego de pasar en un ferry que transporta a todo los vehículos y personal desde la península de Vera Cruz en la bahía de todos los santos, pagando 6 dólares por la moto y nosotros dos, por un viaje que dura 1 hora y que nos ahorraría un total de 100 kilómetros de viaje, en comparación no es nada.
Durante el viaje en el ferry conocimos a un negro del sector el cual nos sirvió como interlocutor con el padre Pedro, nuestro amigo que nos hospedara por unos días acá en Salvador, pero al final de cuentas nos cobro el favor cuando nos pidió la tarjeta telefónica al final de la llamada que estabamos haciendo al padre. Jajaja
El padre pasa a recogernos media hora mas tarde y nos lleva hasta el seminario de la consolata, pero el camino no es que sea empedrado, sino que es duro, porque las favelas están a ambos costados e incluso iremos a dentro de una de ellas... bueno, vamos con el cura, a el lo deben de reconocer y le darán permiso al pasar....no?. Sin ningún problema entramos hasta el lugar donde nos quedaremos, es mas el susto que el trajín, pero es muy buena la experiencia.
Cuando estabamos en casa y luego de almorzar, el padre manda a llamar a un chico del barrio que nos llevara a conocer el centro histórico, así si, porque nosotros solos, ni por el putas salimos a la esquina. Lo único malo de este paseo es que no habrá fotos, ya ustedes se las imaginaran o visitaran la pagina de esta ciudad, pero nosotros no corremos riesgos.
El pelao llego, su nombre... Junior... y nos lleva una cuadra mas adelante a tomar el omnibus, no es ningún problema; fácil, solo es montarse por detrás, pagar y sentarse, el problema es saber donde se baja, pero para eso tenemos a junior; luego llegamos hasta el mercado central de artesanías y pasamos sin antojarnos, nos subimos a un ascensor que en realidad es lo mas barato que hemos pagado, son unos 50 pesos colombianos por subir hasta la meseta de la montaña contigua a la playa. E inicia el paseo por el centro histórico de la ciudad, hay una fuente de agua que emana chorros con el ritmo de la música que suena de fondo, música clásica, y junto con los colores hacen de la plaza un lugar tranquilo y bohemio. El resto del centro histórico esta lleno de casas con arquitectura portuguesa, por donde camines están todas sin remodelacion, todas las calles y plazas y demás construcciones van ligadas a la época de la colonización de estas tierras.
Hoy la noche fue fructífera y con nosotros llevamos a Junior a comer pizza, luego nos regresamos a la casa, pero cuando llegamos no estaba ningún cura, así que nos toca esperar a que ellos lleguen, nos miramos las caras y nos lanzamos a pucharnos en la plaza donde todo el mundo esta reunido tomando cerveza, pedimos una para cada uno y nos la tomamos al son de música brasilera, de las garotas y del ambiente favelico.... delicioso.
Los padres llegaron y nosotros también, cruzamos una cuantas palabras en portuñol y nos fuimos a dormir... há sido suficiente por el día de hoy, en conclusión es un lugar muy bonito para vistar.. no se pierdan el centro histórico, no hay igual.

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