Marzo 1 (São Paulo)

Madrugamos y tomamos el omnibus que lleva al terminal de transportes de Santos y desde allí partimos a la ciudad mas grande de Sur América, São Paulo, con 18 millones de habitantes, que quilombo de ciudad.
Lo mas sorprendente son las vías que llevan a la ciudad, pues estas, están como sobre puestas en las montanas selváticas, en una reserva forestal, son grandes avenidas entre elevados puentes y largos túneles, parece un Lego, todo bien ubicado, cada pieza donde debe estar sin estropear la naturaleza, no parece que todo lo malo que hablan de este foco de contaminación, haga algo tan especial por preservar flora y fauna.
El ticket costo 7 dólares por cada uno de ida y otros 7 por la vuelta hasta Santos, el terminal de omnibus esta en uno de los puntos de partida del metro de São Paulo, es decir, nos bajamos del bus y nos subimos en el metro para llegar al centro de la ciudad, así es muy fácil, nada de pasar por favelas, cementerios o cosas extrañas, lo único que hay que hacer es conseguir un mapita de la ciudad y uno de las estaciones del metro, así entonces se decide que lugares visitar y que línea de metro tomar para llegar sin contratiempos.
Lo único que visitamos, por falta de tiempo, dinero y cansancio fue el centro histórico de la ciudad, donde están las grandes edificaciones financieras y gubernamentales, así como también, la historia de Brasil, de los paulistas y de su religión, que acá es mas común la religión que la cerveza, cerca del 80 % de la población es católica, parece ser que también fanáticos y demasiado creyentes. Eso esta bien. Pero luego de 4 horas de patoniar y esquivar alguno que otro bandido por ahí, nos cansamos físicamente y tomamos la decisión de llegar al hotel en Santos. Así que regresamos a la estación Se, donde abordamos el metro y posteriormente a la ciudad donde nació el rey del fútbol, Pele.
Comida con cara de almuerzo, un par de cervezas, una vueltita por la playa y a dormir, para mañana visitar Parati.

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