Febrero 28 (Santos... casi que seguimos derecho)

Cinco de la mañana y a la puerta tocan con un golpe leve... ya sabíamos que era para levantarnos, ni modo de hacer locha o queeee 5 minutitos mas, nada pelao, para el baño ya a arreglar la maleta antes de que nos saquen por lentos.
En la mesa de la cocina, pan, café, frutas... solo faltaba el cigarro, de resto todo lo necesario para iniciar muy bien el día.
Nos tomamos las fotos de rigor e iniciamos el viaje a Santos, esta a unos 400 kilómetros de distancia. Escogimos esta ciudad porque esta paralela a São Paulo, y la verdad nos da culillo pasar por este monstruo de concreto, además estar en Santos tienen varias ventajas, mujeres, playa, mar, mujeres, entre muchas otras... mujeres... eeehh bueno, el viaje es agotador, cualquier kilómetro que rodamos es un sacrificio para lo que recuperamos de nalga (tatuada), porque entre mas descansamos, mas nos duele, porque el cayo va desapareciendo y la herida vuelve y revienta.
Al entrar a Santos, eran como las 2 de la tarde y el sol inclemente en cielo, a parte que los trancones para llegar estas playas están colmados de carros, motos, bicicletas, caminantes, agüita para mi gente, sandias, etc. y nosotros de chaquetas negras. Pasamos varias calles para conseguir hotel, hospedaje o residencial, pero nada, lo mas barato estaba en la zona centro, zona de mal ambiente, pero que en realidad no era lo mas barato, una habitación para dos personas, cerca de 40 dólares, nonono, entonces de tanto voltear y ver gente llegar en temporada alta, decidimos seguir el rumbo a Río de Janeiro y parar en cualquier lugar tranquilo que encontráramos en camino y pues São Paulo lo dejaríamos para otra vida.
Pero justo en el momento de girar a tomar la vía para salir de Santos, nos topamos con un hotel, el cual pasamos sin precaución... bueno, bueno, esto no es la letra de una canción, a el hotel entramos y preguntamos y dimos con la suerte de ser bueno, bonito y barato y mas a una a dos cuadras de las playas, pero que nos dicen que debemos esperar hasta las 5 de la tarde a que desocupen... no hay problema, nosotros esperamos; guardamos la moto y ellos nos guardaron las maletas, nos montamos de pantaloneta y tenis para divisar las nenas brasileras por primera vez en traje de baño... dos cuadras y en la playa, una multitud increíble, yyyy si... mujeres por todas partes, pero los acompañantes no las dejaban filmar... toca al estilo paparazzi.
Nos tomamos un par de cervezas, brindamos por estar en las playas de Brasil y nos reclinamos en las sillas aaaaa, bueno a tomar el sol.

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